Elizabeth.-
Observo como Mila se va con Bastián a su oficina, ambos tomados de la mano. En mi rostro comienza a dibujarse una sonrisa. En los últimos días mi guapo y a veces amargado esposo me ha dado más que una lección, si alguien como él con todo lo que le ha tocado vivir en los últimos años ha logrado hacer un espacio en su corazón para esa pequeña y para mi ¿Por qué yo no puedo aceptar ese cambio?
Sé que mi arranque se deben a mis miedos de fallar como lo hice con Katia, nunca me perdonarí