Elizabeth. -
Mis ojos ya estaban encandilados por los flashes de las cámaras. Ya quería irme y desaparecer por una semana, mis pues me dolían y el estómago lo sentía apretado.
El lugar estaba repleto, me sentía demasiado incomoda. Este no era mi lugar, pero debo ser fuerte y pensar que esto lo hago por mis niños.
En eso estoy, cuando observo entrar a mi madre y a mi hermana, las reinas del drama y la atención. Teressa no podía quedarse atrás ante toda esta parafernalia que era el concurso, c