Bastián. -
Salgo de la ducha y observo sobre mi cama el pequeño cachorro raza pastor alemán que mi hermana dejó en mi puerta hoy en la mañana con un lazo rojo, me mira fijamente poniéndome incómodo.
— ¿Qué haces en mi cama? – Levanta su cabeza y la inclina hacia un lado, como preguntándome ¿qué no lo ves? – No te acostumbres, no dormirás conmigo, zángano pulgoso.
Cuando salgo del closet, regreso a mi cama muevo al perro a un lado y por error el pulgoso presiona los botones del control remoto