Mansión Sullivan. -
— ¿En qué mierda estabas pensando cuando decidiste arruinar el vestido de tu hermana? ¡Teressa, por dios! –grita una encolerizada Tatiana tomando de los brazos a su hija Teressa.
— Basta mujer. Deja que hable. Teressa, tu madre tiene razón. Ahora, estamos en el ojo del huracán y en parte por tu culpa –su padre la recrimina.
En su mente Teressa no está conforme y su cerebro le dice que es hora de que se ponga como la víctima en esta situación.
— No puedo creer que ustedes pi