Elizabeth.-
Todos murmuraban a mí alrededor la llegada de aquel hombre, mientras yo solo podía ver al precioso espécimen que caminaba como si fuera un dios griego en todo su esplendor.
— ¡Por dios es Bastián Walker! –comentó una de mis compañeras –no lo puedo creer ha vuelto.
— La bestia salió de su escondite –expresó otra me giré fulminándola con la mirada, su sonrisa irónica desapareció al verme.
— Pero, miren lo que ha traído la noche, ¡Bienvenido sobrino! Sabía que no iba a resistir