Cap. 31: Recolectando muestras de ADN.
Amelia permaneció sola en su oficina por unos segundos. Cerró los ojos, contuvo el temblor en sus dedos, y respiró hondo, buscando recomponerse.
No podía dejar que Lisandro volviera a desestabilizarla. Ya no.
Se alisó la blusa con las palmas, se recogió un mechón rebelde tras la oreja y salió con paso firme, cruzando el pasillo hasta la sala de trabajo. Iker estaba de pie frente a una pantalla flotante, revisando proyecciones de compatibilidad entre Genius y Aurora, con una ceja levemente arque