Cap. 263: Un amor inesperado.
CAP. 80
Vera caminó por los pasillos de la fiscalía con el eco de sus tacones marcando un ritmo firme sobre el suelo de granito. A su lado, los dos abogados de los Balmaceda, hombres de trajes impecables y maletines de cuero, flanqueaban su paso como una muralla infranqueable. Al entrar al despacho, el fiscal la recibió con una sonrisa cargada de cinismo, golpeando una carpeta contra el escritorio.
—Los hombres que atrapamos han sido muy claros, señorita Solís —soltó el fiscal, inclinándose hac