Cap. 264: Un amor inesperado.
Cap. 81
Fabiola negó con la cabeza, secándose una lágrima traicionera.
—No, nada. A Vera siempre la contrataban para trabajos peligrosos, pero nunca para robar. Ella me contaba que nunca preguntaba nombres; decía que era lo mejor para mantenerse a salvo. A mi hermana solo le interesaba que le pagaran para que no nos faltara nada.
Marcos apretó los labios, procesando la información. Al ver que Fabiola realmente no sabía nada que pudiera comprometer a sus contactos, relajó la postura y le puso un