Cap. 204: Un amor inesperado.
CAP. 21
Ella jadeó, entregada, esperando que él terminara de deshacerse de la ropa que los separaba. Pero, de pronto, el movimiento de sus manos se detuvo. Los besos en su cuello se volvieron lentos, pesados, hasta convertirse en un simple apoyo. Vera sintió que el cuerpo de Teo se relajaba por completo, hundiéndose contra ella con todo su peso.
—¿Teo? —susurró ella, con el corazón todavía galopando en su pecho.
No hubo respuesta. Solo un suspiro profundo y el ritmo pausado de una respiración q