Cap. 20: Los niños de la fundación te necesitan. Y yo… yo también.
El sol de la tarde iluminaba el amplio patio de la fundación. Sobre el césped perfectamente cortado, Teo corría con Mara y Armando, persiguiendo una pelota en un improvisado juego de fútbol. Sus risas resonaban entre los árboles.
Lisandro se detuvo al borde del jardín, observando a Teo con una mezcla de ansiedad y ternura que no supo cómo procesar. El niño se parecía a él sin dudar. Esa energía decidida, esa mirada aguda, ese mentón obstinado. Su hijo… aunque ella lo negara.
Respiró hondo y s