Cap. 140: El último recuerdo.
Cap. 18
Lisandro se quedó paralizado.
El contacto lo atravesó como una descarga. Imágenes fragmentadas estallaron en su cabeza: una risa infantil, una mirada desafiante, un niño poniéndolo en su lugar con una seriedad impropia de su edad.
Se agachó despacio.
—¿Me… me conoces? —preguntó, con una voz que no parecía la suya.
Teo asintió con energía.
—Claro. Al principio me caías mal —dijo con total honestidad—, porque eras muy arrogante y querías obligar a mi mamá a…
—¡Basta! —interrumpió Bereni