Cap. 124: El último recuerdo.
Cap. 2: Aroma a lavanda.
Valentina apoyó las manos en el borde del lavabo y respiró hondo.
Otra arcada. Otra náusea que la dejaba temblando.
—Maldita sea… —susurró, cerrando los ojos.
El baño del Instituto de Ciencias del Comportamiento Criminal no era precisamente un lugar para confesiones, pero se había vuelto su refugio improvisado desde que su estómago decidió arruinarle cada mañana.
La puerta se abrió sin aviso.
—¿Otra vez? —Lucía, su compañera y la única que conocía la verdad, arqueó una