Pacto carnal.
El ama de llaves abrió la puerta de entrada de la mansión y el CEO, sintiéndose superior a mí, como siempre, entró antes sin importarle mi presencia.
Cargaba a Amy, que dormida entre sus brazos, ajena a toda la tensión que habitaba a su alrededor, así que lo dejé pasar. Sonreí al notar que su cara relajada al dormir era parecida a la de su padre.
Saqué esa idea de mi cabeza y me dispuse a caminar a la habitación, después de todo lo que había pasado esa tarde, lo único que quería era tomar una