Los sacrificios de Agnes.
Me desperté en una cama vacía, a pesar de la maravillosa noche que habíamos tenido antes, él ni siquiera fue capaz de esperar a que despertara.
Ignorando el sentimiento latente de enojo en mi pecho, salí de la cama y apresurada corrí al baño. Había olvidado casi por completo que ese día sería cuando me incorporaría nuevamente al trabajo. Por suerte desperté a tiempo.
De hecho no me alegraba por completo tener que ignorar mis vacaciones y el tiempo que podría pasar junto a Amy, mi hija, pero com