Noticias que cambian vidas.
Con Amy aún aferrada a mi cuello y las palabras del doctor, advirtiendo que Agnes había despertado y quería vernos, todavía retumbando en mi cabeza me apresuré a paso certero al cuarto de hospital donde descansaba Agnes, y allí la vi, recostada en la cama bajo esa luz tenue similar a la que había en nuestro propio dormitorio.
—¡Mamá! —Exclamó Amy en tanto llegamos corriendo a los brazos de su madre que la recibió con una sonrisa en el rostro y un abrazo que me provocó ternura.
—¿Cómo has estad