Destino.
De pronto, el ambiente al igual que el aire se volvió cálido. Nos levantamos del asiento y decidimos dar un paseo por las calles iluminadas por el atardecer. La ciudad, con sus luces radiantes y sonrisas apagadas, parecía el escenario ideal para que nuestros corazones liberaran parte de la tensión acumulada.
Mientras caminábamos, recordé con nostalgia los momentos en que, de pequeñas, corría por el patio de la mansión O'Sullivan, dejando volar la imaginación. Arman siempre había sido un misteri