Cuando por fin me encontré sola en mi habitación, tome asiento sobre mi cama para razonar un par de minutos, tratando que mi cerebro y mi corazón volvieran en sí. Me consideró avergonzada, lo más extraño era lo que deseaba lo lo hiciera. Que él me viera semidesnuda solo confirmaba una cosa que me ponía los pelos de punta.
¡No quería! ... ¡No queríamos comenzar a sentir nada por mi hermano!
¡O al menos creo que aun puedo considerarlo mi hermano!
- ¡Abigail! ¿Estás despierta? - Escuche la voz de