La mansión estaba en calma, pero el murmullo de los empleados rompía el silencio habitual. "¿Viste a John?", "Dicen que llegó con un cabestrillo", "¿Qué le habrá pasado?". Las voces se entremezclaban en los pasillos, creando una atmósfera de curiosidad y preocupación.
Amelia, que estaba revisando unos documentos en el despacho, escuchó los rumores y sintió un nudo en el estómago. Dejó los papeles a un lado y salió apresurada, sus tacones resonando en el suelo de mármol.
Bajó las escaleras con ra