John arrancó la motocicleta como si el motor fuera su única vía de escape. Aceleró sin casco, sin destino, sin importar el frío que le golpeaba el rostro como una bofetada que no venía de Gina, ni de Emily, sino de sus propios recuerdos.
Las calles comenzaban a perderse entre curvas mal iluminadas, y la noche parecía empeñada en no dejarlo pensar con claridad. ¿Mila había matado a su madre? ¿Y su padre... cómplice? ¿Todo ese teatro familiar era una farsa desde el principio?
Los nudillos se le pu