Capítulo 21/ Un monstruo atormentado.
El corazón de Cataleya martillaba contra su pecho, como si estuviese buscando una forma de salir desesperadamente.
Los dedos de la chica pasearon por el fondo del cuadro. Sus dedos se manchaban con el azul celeste y color anaranjado de un atardecer que ella jamás olvidaría.
La pulsera parecía fundirse con la arena de la playa, como si se tratase de un vago recuerdo que poco a poco iba desapareciendo.
-¿Cómo es posible que recuerdes nuestro pasado, pero no mi rostro?-Se preguntó Cataleya con