—¡¡Mami, mami!!
Antes que pueda llegar de un salto arriba de la cama, en donde me encontraba, Alex la alza, le besa la sien y la pone a mi lado con cuidado. Yo la acomodo en mi regazo haciendo caso omiso a mi dolor, y la abrazo.
—¿Cómo estás, mi amor? —pregunto, besándole la cara, haciendo que ría.
—Bien... ¿Estás comiendo helado, mami? —Me mira y frunce el ceño.
No le gustó nada que esté en un hospital comiendo helado; ella sabe que eso está mal.
—Nooo —miento—. Tu tío Gaby está comiendo helad