Desganada se encerró en su habitación, donde a solas se pudo permitir llorar a gusto. A solas podía permitirse ser ella misma y desbordar el torbellino de sentimientos autodestructivos que en ese momento la embargaba. ¿Qué pasaba con Erdogan? ¿Por qué estaba tan enojado con ella? No recordaba haber hecho nada malo como para ganar su indiferencia. Su actitud dolía, de sólo imaginar que de ahora en más las cosas serían de ese modo una fuerte opresión se asentuaba en su pecho.
Por un momento temió