Río Y Sangre
El agua negra y fría se cerró sobre mi cabeza.
El shock fue absoluto, un puño de hielo que expulsó el aire de mis pulmones y lo reemplazó con el sabor amargo a cieno y hierro. La corriente era más fuerte de lo que parecía desde la orilla, engañosa, hambrienta, viva. Me giró como a una muñeca de trapo, estrellándome contra una roca sumergida que me arrancó el aliento del pecho. Mi hombro herido gritó mientras el frío se filtraba en la carne desgarrada. La marca en mi muñeca ardía in