Mundo ficciónIniciar sesiónEsa noche esperó a Hanza con su vestido nuevo y cuando la vio sonrió.
—¡Estas swina!
—¿Te parece?—se dio una vuelta.
—Eres hermosa Laila—sonrió él.
—Lo hizo Malak para mí—vio su sorpresa—es una mujer con talento.
—No lo dudo…
—Hanza tenemos que hablar.
Lo llevó cerca de los jardines y mirando las flores que crecían allí las damascenas y los jazmines. Traídas especialmente para ella desde el Valle de las Rosas, partiendo de Kelaát M´Gouna
Dicen que donde hay muchacho no hay diablo y Amed se olvidó de su hija, veremos lo que pasa.







