Desperté muy temprano y sin perder tiempo salí de la cama. Antoine dormía plácidamente, pues hasta roncaba. Lo miré uno cuantos segundos y sonreí, guardando esa imagen en mi memoria para siempre.
Gabrielle me acompañó a hacer algunas diligencias. Pudimos visitar algunos lugares modestos para la recepción de la boda, pero ninguno cubrió mis expectativas. Todos eran demasiados pomposos y se salían de mi presupuesto.
Finalizando la tarde, mi amiga me convenció de ir a ver el salón de fiestas del c