Los días siguieron su curso, y sin darme cuenta me vi sumergida entre un montón de revistas referentes a planificación de bodas. Perdí la cuenta de las veces que le dije a Gabrielle que quería algo muy sencillo, pues nunca he sido partidaria de las celebraciones ostentosas ni mucho menos.
Mi madre llegó faltando una semana para la boda. Ella, junto a mi hermanita y mi mejor amiga, me acompañaron a elegir mi vestido de novia, el que terminé encontrando en la sexta tienda que visitamos.
Me decant