Llegamos a la clínica sobre las tres de la tarde y tuvimos que esperar un par de minutos para que la enfermera nos entregara los resultados de los análisis. Hice lo que Antoine me pidió, aunque me moría de ansiedad por abrir ese sobre de plástico y leer el informe médico allí mismo, frente a él, me supe contener.
Al cabo de unos minutos, la amable señorita que nos atendió, nos indicó que el doctor nos esperaba en su consultorio. Entré sola.
—Tome asiento, por favor —me dijo el oncólogo que resp