꧁ EMILY꧂
—¡Señorita!
Doy un brinco y sacudo la cabeza. Un caballero de unos cincuenta años me observa con el entrecejo fruncido. Bajo la mirada y veo unas cuantas cosas sobre el mostrador.
—¿Cuántos es? —indaga él.
Miro los artículos y saco la cuenta mental
—Son trece con ochenta —respondo sin titubear.
—¿Y más una cajetilla de cigarrillos? —tantea.
—Son veinte —le respondo.
El cliente saca un billete de su cartera y lo pone sobre la superficie metálica. Sin perder tiempo, tomo el dinero y lo me