No puede dejar de dirigir la mirada a la entrada, cada vez que la puerta se abre y entra o sale alguien, pensando que puede ser ella.Y aunque sabe que aún no es la hora pautada, se siente muy ansioso. La manera en que juguetea con sus manos sudorosas lo deja en evidencia. Mira de nuevo la hora en la pantalla de su móvil. Faltan diez minutos para las dos de la tarde.
Lo que Antoine no sé imagina es que desde afuera, a través del cristal de una ventana, lo observa un par de ojos marrones. Es la m