El club nocturno brillaba con luces tenues y destellos de neón que acariciaban las paredes en un vaivén hipnótico. La música era una pulsación constante, envolviendo el espacio y cargando el aire pesado con el eco de risas, conversaciones y deseos no expresados. Jasiri, o Jassish, como la conocía el mundo, se encontraba en el centro de todo, pero a la vez se sentía ajena a su propio entorno. A su lado, Brie, su amiga y confidente, bailaba con una energía inagotable, como si el peso de la fama y