Jasiri entró en la oficina de Adam justo a tiempo para escuchar la palabrota que él acababa de soltar. Sus ojos se abrieron como platos al verlo lanzar su móvil con furia contra un mueble. El sonido del impacto resonó en el espacio vacío, y ella dio un paso atrás, sorprendida. Verlo comportarse de esa manera le provocó una incomodidad que le apretó el pecho. Adam siempre había sido un hombre calmado y controlado, y verlo perder los estribos de esa forma la desconcertó.
—¿Qué sucede? —inquirió e