꧁ ISABEL ꧂
Luna acababa de dormirse hacía unos minutos y la casa estaba en ese silencio tibio que solo existe cuando un bebé descansa.
Por primera vez en días, mi mente no estaba en guerra.
Estaba cansada, sí. Pero tranquila.
—Deberías salir un poco mañana —me dijo Sharon—. Aunque sea a caminar cerca. Te vendría bien despejarte.
Asentí sin demasiada convicción.
En ese momento sonó el teléfono de la casa.
El sonido me atravesó el pecho.
Me levanté y contesté.
—¿Hola?
—Isabel. —La voz de Hugo lle