Alejandro abrió el sobre con rapidez, desparramando las fotos sobre la mesa. Sus manos, firmes pero tensas, pasaron de una a otra hasta que la primera imagen lo atrapó. Isabel, caminando por la calle, tan tranquila, tan ajena a todo lo que él había hecho. Tan… libre. Como si su vida hubiera seguido su curso sin él, como si la sombra de su historia juntos no existiera. Su rostro no mostraba angustia, ni rastro de lo que había sido su vida junto a él. La imagen estaba tomada a la distancia justa,