Isabel se dejó caer sobre el mueble y posó la mirada sobre el teléfono de la casa, dándole vueltas a la idea de llamar a Hugo. Necesitaba desahogarse, pero la verdad era que nunca había sido de hablar de sus problemas. Sin embargo, no podía seguir lidiando con la confusión por sí sola, y Hugo era la única persona con la que podía hablar abiertamente, sin juicios.
Al final, marcó el número y lo escuchó sonar varias veces.
Justo cuando ya estaba comenzando a dudar, su voz familiar resonó al otro