Alejandro estaba de pie, inmóvil, frente a una mesa desordenada. Papeles, fotos, y documentos estaban esparcidos por todos lados, como si el caos de su vida se hubiera materializado en ese pequeño espacio. A pesar de su rostro impasible, la ansiedad lo tenía al borde. El detective lo observaba desde su silla con los brazos cruzados, un hombre de mediana edad con una barba rala y ojos cansados, pero agudos. Había algo en su mirada que hacía que Alejandro sintiera un escalofrío recorrer su espald