Cuando por fin recobró el aliento y regresó al presente, se dio cuenta de que nunca se había sentido tan fuera de sí, nunca había deseado tanto a alguien. El fuego y la pasión recorrían a mil por hora en sus venas. Lo necesitaba. Pero no tuvo que decirle nada, Hiro ya lo sabía.
Le hablaba en murmullos, diciéndo palabras que le parecían casi conjuros mientras se sentaba en el sofá y tiraba de ella para colocarla a horcajadas sobre él. Sujetó con firmeza sus caderas para tenerla justo donde la qu