Era peor que retroceder en el tiempo, porque aquello solo le restregaba su estupidez en la cara y no habría podido definir lo que sintió en ese instante, pero algo se revolvió dentro de él con fuerza, algo que estuvo a punto de hacerle perder el control.
Le parecía imperdonable. Todo lo que ella le había hecho sufrir, le parecía imperdonable.
Y en momentos como ese se daba cuenta de cuan débil había sido con ella en realidad.
Una pequeña voz dentro de sí le recordó que Aiko era un problema