Y fue entonces cuando se le ocurrió que debía detenerse.
Quería pararse a pensar.
Sabía que tenía que usar la cabeza y no otra parte de su anatomía que amenazaba con tomar las riendas si él se lo permitía. No podía dejarse llevar por la atracción que sentía hacía ella. Durante años no tiempo, le había sido imposible no quedarse embelesado mirándola.
Esta vez no iba a dejar que lo engatusara de la misma manera, pero seguía siendo tan jodidamente hermosa…
Eso no podía negarlo. Tampoco sabía p