— Veo que sigues sin entenderme —agregó ella con firmeza.
—No, supongo que no te he entendido nunca —repuso él vcon un gruñido de impaciencia—.¿Por qué iba a cambiar eso de repente durante el transcurso de una videoconferencia que lamento haber atendido? Debería haberle dicho a mi empleada que colgara.
—Voy a pedir formalmente el divorcio, Hiro —le dijo con calma—, y alegaré como razón principal que llevamos cinco años separados. También pienso reclamar mis derechos sobre nuestro hijo.
Oyó que é