Cinco años después:
Hiroshi frunció el ceño cuando vio que se abría la puerta de su despacho.
Había dado órdenes estrictas de que no se le molestara y esperaba que se obedecieran dichas órdenes. Normalmente lo conseguía. Nadie que trabajara para él podía ignorar sus normas sin tener después que sufrir las consecuencias.
Se daba cuenta de que se parecía cada vez más a su padre, Liu Yamamoto también había sido siempre muy temido.
—Confío en que sea algo urgente, como que la mansión está en llama