Roxanne Meyers
Esa caótica mezcla de sentimientos estaba destruyendo mi cordura. La imagen de Salvatore caminando con Hope en brazos, colmándola de caricias y amor de padre, era una condena en sí misma.
Caminé a su lado con fingida indiferencia; si lo miraba a los ojos, me rompería como una vil cobarde. Al subir al auto, observé nuestro alrededor y noté que nos escoltaban al menos cinco vehículos oscuros, seguramente repletos de hombres armados.
No sentía aquella opresiva sensación desde hacía m