Salvatore Gianluca.
Desperté de golpe, mi corazón latía desbocado, como si hubiera saltado fuera de mi pecho. Había estado soñando, una pesadilla, y no soportaba ver a Roxanne sufrir, ni siquiera en sueños. Respiré hondo, intentando calmarme, y al mirar mi reloj, me di cuenta de que habían pasado tres horas. Suficientes para arrancar el día. Me levanté de un salto, iría a buscarla.
Nunca se sabe qué puede haber pasado en casa después de dormir.
Cogí el teléfono y lo primero que hice fue comprob