No necesitas ver para sentirme.
—Hoy no quiero que me veas mientras me pierdo en ti —. Él sacudió un pañuelo marrón frente a ella—. Solamente necesito que me sientas… y al finalizar quiero que me des tus explicaciones, entonces yo te contaré con exactitud, qué me enfureció.
Le puso el pañuelo sobre los ojos. Con sus finos y delicados dedos ella tocaba la tela de seda, sin dejar de sonreír y de morderse el labio inferior, con la lujuria en su cúspide.
Aylin no podía ver nada, únicamente podía oír su respiración errática y con