Justicia divina.
Lorenny yacía acostada en la cama, con la mirada fija en el techo. Había pasado horas viendo la televisión sin encontrar ninguna distracción significativa.
—¿Por qué me dejé convencer por Darío en esta locura? Sabía que su maldito plan mal elaborado saldría perjudicándome, Damián es un hombre poderoso y naturalmente descubrirá una mentira tan tonta —, murmuró enfrascada en una pelea interna con la soledad de la habitación, cuando justo en ese momento, la puerta se abrió de golpe, y se levantó