Caos y desesperación.
Al día siguiente, después de desayunar, Chris y Sergio estaban en el salón jugando con sus carritos de juguete, sumergidos en su mundo imaginario, cuando Chris se detuvo.
—Sabes, Sergio, hablé con mi papá y acordamos que te buscaríamos un padre, porque él no puede ser el papá de ambos. Es mío primero. Solo puedo ser tu amigo y jugar contigo si tienes otro papá.
—Yo quiero jugar contigo, pero no pienso buscar a otro papá. Yo duré mucho tiempo sin una mamá y sin un papá, y aunque la señorita Lore