15- PADRE SOLTERO. Sé un padre.
Cuando Ana despertó en la mañana le dolía tanto el cuerpo que apenas si pudo levantase y darse una ducha, y ni siqueara el agua fría le ayudó a mermar el malestar.
Gracias a la medicina y las compresas de hielo que le trajo un rato después Maxwell, había amanecido con el rostro deshinchado, pero aun así amoratado, con la herida en la mejilla de un color verdoso y la nariz morada, pero Ana ya estaba acostumbra a ese tipo de heridas y cuando se sentó frente al espejo con el maquillaje ya sabía pe