NARRA BERENICE
Me revolví en mi lugar buscando una posición más cómoda. Mi garganta ardía como los mil demonios y mi cabeza iba a estallar en cualquier momento. Sentía todo mi cuerpo caliente pero extrañamente moría de frio.
Amor… - escuchaba de lejos, pero no quería abrir los ojos. Necesitaba seguir durmiendo. – cariño… despierta… - decía esa voz tan fácil de reconocer tocando mi mejilla una y otra vez.
Abrí solamente un ojo encontrándome con los ojos verdes que hacían que me pierda en ello