NARRA BERENICE
—Corporación Harker —dije con voz profesional sin despegar la vista del ordenador.
—¡Oh, vamos! No necesitas tanto formalismo.
Solté unas risitas—. ¿A qué debo el honor a tu llamada, Nathan?
—Resulta que la que se supone que es mi amiga me tiene muy abandonado. Si yo no la llamo, ella no mueve un dedo por hacerlo.
—Sabes que no es así —rodé los ojos.
—¿Cuándo fue la última vez que nos vimos? Vanessa ya cumplirá veinte años.
—Eres un exagerado. No han pasado ni dos semanas