Retrocediendo un poco en el tiempo de ese mismo día, Ángelo y Jin habían despedido a la pelinegra.
- Bueno quedamos solos – hablo Ángelo, moviendo a su pequeño.
- Solos – repitió divertido el castañito.
- ¿Qué tal si hacemos un día de hombres? – sugirió Romeo, quien bajaba las escaleras en ese momento.
- Esa idea me gusta, ¿te gusta Jin?
- Siii.
- Bien, ya tenemos un plan – dijo feliz Ángelo, pero en eso empezo a tener dudas - y am… ¿qué hacemos?
- ¿En serio? – pregunto divertido Romeo.
- Bueno