Los días pasaban de forma eterna y algo tortuosa para ella, mientras maldecía a esa m*****a chiquilla a cada minuto que pasaba, ya que gracias a sus informantes descubrió que “esa” vivía en casa de Ángelo y peor… el maldito niño la llamaba “mamá”.
- ¡LA QUIERO MUERTA! – grito mientras arrugaba el sobre que le habían entregado donde se miraban las fotos de ellos, donde parecían una verdadera familia.
- Ya cálmate y deja de gritar – se quejó Alfredo, quien con sus manos tapaba sus oídos y la mir